1 - El aumento de referencias

Para comenzar, problemas de almacén. Desde luego, una de las cuestiones que más ha complicado la vida a todos los que vivimos del recambio ha sido la diversificación del parque español y, a consecuencia de ello, el incremento en el número de referencias necesarias para dar servicio al cliente. Según datos de la Dirección General de Tráfico, por las carreteras españolas circulaban en 1991 unos dieciséis millones de vehículos. Hoy, casi diez años más tarde, el parque nacional asciende a 23, 5 millones de vehículos. La diferencia porcentual es impresionante: casi un 43 por ciento más.

El uniformado parque español de los años 60 y 70, comenzó a diversificarse desde principios de los 80 y la tendencia se radicalizó a partir de mediados de esa década, cuando España entró a formar parte de la Comunidad Económica Europea. La década de los 90 ha sido la locura. Así que, además de ser muchos más en número, los coches que se reparan y se mantienen hoy tienen marcas y orígenes muy diversos y, por si las cosas no se complicaran suficientemente, la enorme competencia entre constructores automovilísticos origina lanzamientos continuos de versiones y series para "saciar" el apetito cambiante de los consumidores actuales.

Y a todos esos vehículos debemos darles servicio. No hay más que ver el volumen que han cogido los catálogos editados en papel por los fabricantes. Según algunas fuentes consultadas, el número de referencias se ha multiplicado por 2,5 en la mayor parte de los productos. Y, por si esa cifra fuera poco representativa, la práctica demuestra que no sólo se enriquece el volumen de referencias teóricas, sino que además los pedidos son cada vez más dispares.

El fenómeno de la "dieselización" del parque, el "boom" primero de los todo terreno y más recientemente de los "monovolumen" complica cada año más la difícil tarea de poner la pieza en su destino cuando lo necesita el montador. Los cuadros que aparecen en estas páginas son suficientemente representativos y, sin muchos más comentarios al respecto, hemos de decir que el incremento de referencias ha condicionado el desarrollo del sector en estos últimos diez años y va a seguir teniendo un importante papel en el futuro: el distribuidor se convierte en eslabón fundamental de la cadena logística. Muchos empresarios se han dado cuenta ya de ello. En los últimos años de la pasada década hemos informado de la puesta en marcha de nuevos almacenes con profusión no sólo de metros, sino también de organización interna que denotan un cambio notable en la mentalidad del sector. El nuevo almacén explica también el éxito de los grupos en los 90 y condiciona su evolución futura.

Y es que en los próximos años hablaremos menos de almacenes y más de centros logísticos. La bola de cristal lo tiene fácil en este sentido.

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