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- Ferias:
De Expomóvil a Motortec
Si
la Bella Durmiente se hubiera pinchado con el uso
y la rueca a finales del año 91 y el príncipe
la hubiera despertado con el mítico beso
en estos días, una de las cosas más
soprendentes para la doncella, -supongámosla
experta en nuestro sector-, hubiera sido el cambio
tan radical en el panorama ferial español.
La década de los 90 ha sido testigo de la
caída en picado de Expomóvil y el
asentamiento triunfal de Motortec, la feria que
nació con nosotros, a finales del año
91. El número 1 de nuestra revista se presentó
en la jornada de su inauguración y en las
instalaciones feriales de Madrid. El incipiente
Motortec abrió sus puertas entre los días
29 de noviembre y 3 de diciembre y contó
con 200 expositores repartidos en dos pabellones
de Ifema (el 6 y el 8). Tuvo en aquella primera
edición diez mil visitantes profesionales,
el mejor pasaporte para el éxito.
Su
nacimiento fue un tanto polémico. Aquel mismo
año se había celebrado un Salón
del Automóvil aciago: aquel que "desterró"
a la industria de componentes al segundo nivel de
un pabellón olvidado y obligó a las
empresas más importantes del sector a comprimir
su presencia institucional en unos pocos metros
cuadrados para dejar espacio a las cada vez mayores
necesidades de superficie de exhibición de
los constructores de vehículos. Sin ánimo
de crítica a la postura de Fira de Barcelona,
que quería convertir al Salón del
Automóvil en un gran certamen específico
de vehículos para fortalecer su presencia
en el competitivo escenario ferial internacional,
sí hemos de recordar el inadecuado tratamiento
que se dio a la llamada industria auxiliar, que
había jugado un papel fundamental en la consolidación
de la citada exhibición.
Fira
de Barcelona pensó que Expomóvil,
su feria bienal específica para el sector
posventa, sería capaz de suplir el papel
que dejaba de protagonizar el salón para
la industria de componentes y servicios, pero se
equivocó. Además del profundo malestar
de los fabricantes con la institución ferial
barcelonesa, la abundancia de ferias regionales
y locales complicaba la vida de las empresas del
sector e iba haciendo crecer los presupuestos dedicados
a estos fines hasta límites poco razonables.
En
ese momento y con bastante modestia surgió
la iniciativa de la institución ferial de
Madrid. Motortec llegó en el momento oportuno
e Ifema acertó. Los comienzos no fueron ni
mucho menos fáciles. Durante los primeros
años, las dos ciudades más importantes
de nuestro país "lucharon" por
ganarse los favores del sector posventa. Empresas
y asociaciones debatían y se dividían
en apoyo de Expomóvil o Motortec. Pero pronto
se vio con claridad que la balanza se inclinaba
del lado de Madrid.
Las
siguientes cifras nos van mostrando cuan sigilosamente
se iba produciendo el cambio de tendencia:
1992:
Expomóvil cuenta con 650 expositores.
1993: Motortec da acogida a 320 mil expositores.
1994: Expomóvil reúne a 400 empresas
directas.
1995: Motortec alcanza los 500 expositores.
1996: Expomóvil registra 363 expositores.
1997: Motortec supera las 600 firmas.
1998: Expomóvil suma 265 expositores.
1999: Motortec cuenta con 701 expositores.
2000: Expomóvil queda reducido a un par de
pabellones, con algo más de un centenar de
empresas presentes.
Del
Motortec 2001, con algunas sonadas ausencias, hablaremos
pronto, pero ya es cosa de otra década. Sin
embargo, antes de pasar a otros temas, una breve
llamada de atención a la organización
porque también de éxito se puede morir.
Motortec no debería olvidar nunca que una
de las razones de su importante crecimiento fue
el trato exquisito que prestó a los expositores
especialmente en sus primeras ediciones y la implicación
con el sector a lo largo de estos años. Evidentemente,
cuando se barajan ya cifras de varios centenares
de expositores, las relaciones con los mismos no
pueden ser tan personales ni tan intensas. Pero
lo importante es mantener la vocación de
servicio.
Otras
citas internacionales
Durante
los casi diez años de vida de Recambio Libre,
resumidos en cien números, hemos dedicado
muchas páginas a hablar de algunos certámenes
internacionales que son referencia obligada para
los profesionales del sector. Nos referimos especialmente
a la Automechanika de Frankfurt, la más importante
de cuantas ferias se celebran en nuestro sector
a nivel mundial, y también de la parisina
Equip´Auto.
La
progresión de ambas ha sido importante en
estos años marcados por la globalización.
Sólo como ilustración, digamos que
la edición de Automechanika en 1992, la primera
vez que la cubrimos informativamente desde este
medio, tuvo 2.882 expositores y la correspondiente
al año 2000 sumó casi mil nuevas empresas,
una cifra que crecerá en próximas
ediciones cuando se terminen las obras de ampliación
de la feria de Frankfurt y la prestigiosa organización
pueda dar espacio a todas las firmas que se hallan
desde hace años en lista de espera por falta
de espacio. España, con unas 140 empresas,
continúa estando en los puestos de cabeza
de los países mejor representados. Es curioso
que, cuando en el sector se tiene la impresión
de que en nuestro país se han vendido casi
todas las industrias de producción de componentes
a grupos multinacionales, el número de empresas
españolas, -la mayor parte de ellas pymes
de reducidas dimensiones-, en ferias internacionales
se dispare.
La
última cita a la que nos referiremos en este
viaje por el panorama ferial de la década
de los 90 nos lleva hasta París, con un Equip´Auto,
que ha pasado de poco menos de 2.000 expositores
en 1991 a 2.600 en su última edición,
celebrada en 1999.