4- Asociacionismo: La unión hace la fuerza

Firma invitada: Valentín Alonso, presidente de Ancera

La unión hace la fuerza. Evidentemente así es y todos lo admitimos, pero, a la hora de la verdad, sólo cuando el problema común es muy grande, los colectivos de cualquier sector unen sus esfuerzos por encima de cualquier otro interés...y entonces se perciben resultados, buenos resultados. Esto sucedió hace ya muchos años, a comienzos de los años 80, cuando el famoso asunto del impuesto de lujo significó un importante espaldarazo para las asociaciones provinciales de recambistas, asociaciones que, hoy, salvo algunas honrosas excepciones, se limitan a vegetar. Su protagonismo en Ancera ha sido sustituido por el de los grupos de distribución. La asociación nacional de recambistas vive ahora sus horas más dulces, con el apoyo mayoritario de los fabricantes de componentes y la afiliación directa de las agrupaciones. Una muestra más de los cambios que se prouden invariablemente en cualquier sector.

Desde Recambio Libre siempre hemos apoyado el asociacionismo. No queremos ni debemos olvidar nuestra vinculación a Ancera durante los primeros años de vida de la revista. Para los que no lo recuerden, nacimos como portavoz de la asociación nacional, poco después de que Fernando Pardo fuera elegido presidente de la misma. En realidad, nuestra editorial, que en aquellos momentos iniciaba su andadura en el mercado, no tenía previsto el lanzamiento de una publicación exclusivamente destinada al sector distribuidor. Fueron Fernando Pardo y el entonces director general de la asociación, Gonzalo Benítez de Lugo, los que nos "convencieron" para sacar una publicación que se definiera decididamente como especialista en el recambio independiente. De esta manera se eligió un título rotundo y claramente posicionado que, para los no introducidos, sugiere referencias a movimientos contraculturales.

Tres presidentes en diez años

Si hemos de analizar diez años de asociacionismo en el recambio, habremos de fijarnos en la evolución de Ancera durante ese tiempo. Desde 1991 hasta la fecha, la asociación ha tenido tres presidentes: el citado Fernando Pardo, que dejó se serlo en 1993, tras un período de dos años que no quiso prorrogar; Jordi Belloc, que estuvo al frente de la asociación desde abril de 1993 a noviembre de 1995, fecha en la que presentó su dimisión; y Valentín Alonso, que ya había ocupado el cargo en la década anterior, y continúa hasta ahora al frente de Ancera.

En los primeros años de la década, Ancera comenzó a integrar en su seno a los grupos de distribución que, como decíamos al principio, se han convertido en la columna vertebral del ente asociativo. Con diversos altibajos, los grupos han salido y entrado en Ancera a lo largo de estos años y, en algún momento, se han ayudado de la asociación para reivindicar problemas comerciales ante los fabricantes.

En estos momentos, y con un objetivo más acorde con las metas altruistas de una asociación, todos los grupos están en Ancera y otorgan a la entidad un excelente posicionamiento como representante del sector.

El asociacionismo regional como asignatura pendiente

La asignatura pendiente de Ancera la constituyen, como hemos dicho antes, las asociaciones provinciales, en su día germen y razón de ser de la nacional. Ni siquiera las reuniones del CDA (Club de la Distribución de Automoción), "reconducidas" de su idea primitiva de servir como lugar de debate entre distribuidores y fabricantes a actuar como fuente de información sectorial y apoyo al asociacionismo "in situ", han conseguido animar la actividad de las organizacionales territoriales.

Evidentemente hay excepciones. Como el caso de la madrileña Amarauto, la más importante en número de asociados, de la alicantina Aveca y, en menor medida, la catalana Cira, que, por cierto, amplió su radio de acción barcelonés al de toda la comunidad autónoma hace un par de años y cambió a mediados de junio de 2000 de presidente. Josep Gratti sustituyó a Francisco Quintana, todo un peso pesado del asociacionismo, que llevaba más de treinta años al frente del gremio y fue fundador y presidente de honor de la federación internacional de distribuidores, Figiefa.

A lo largo de estos diez años, Ancera ha querido potenciar el relanzamiento de las asociaciones ya existentes, algunas de ellas integradas en otros colectivos con mayor peso específico en el sector de la posventa, como ocurre con las que reúnen tanto a talleres como a recambistas, y la creación de nuevas entidades de ámbito regional. Así se han creado Ancera Cantabria, Ancera Asturias, Ancera Galicia, Ancera Andalucía o Ancera León, casi todas ellas presentadas públicamente coincidiendo con reuniones del CDA y lideradas por recambistas con vocación asociativa, que se enfrentan a la pasividad e incluso a las reticencias de muchos de sus colegas, incapaces de olvidar el carácter de competidores en el mercado de sus socios.

En este sentido, el recambio no es sino una constatación más de la escasa confianza que los españoles depositamos en las asociaciones, basado en un concepto erróneo de primar en todo momento el interés particular sobre el general.

Nuevas realidades asociativas

De cualquier manera, Ancera no tira la toalla y, mientras tanto, sigue siendo el germen de nuevas realidades asociativas. Así se hizo ya a comienzos de la pasada década con Fenacor, la asociación que reúne a los distribuidores de neumáticos y que, tras unos años en estado de latencia, vuelve en estos días a retomar la actividad con un nuevo presidente, Ángel Casas. Lo mismo ocurrió a mediados de la década con la creación de la exitosa Asociación Española de la Carrocería al frente de la cual está Miguel Ángel Cuerno, impulsor asimismo del grupo de presión Ecar a nivel español, que de tantos éxitos nos ha hecho testigos en estos años.

Más recientemente, Ancera ha impulsado la fundación de la asociación de agentes comerciales, Aeaca, liderada por Carlos Perera, y de la asociación de distribuidores de vehículos industrial (Aervi), que comparte con su "progenitora" el presidente, Valentín Alonso.

Fabricantes y talleres

Una breve referencia antes de finalizar el comentario de este "tema clave" al resto de las asociaciones sectoriales de los colectivos con los que los recambistas tienen relación: fabricantes y talleres.

En cuanto a los fabricantes, y circunscribiéndonos exclusivamente a la vida asociativa per se y no a sus iniciativas de trabajo, quizá la noticia más importante que hemos publicado en los últimos años ha sido la integración de Fara en Sernauto, a finales de 1999. Las dos asociaciones de productores de componentes habían coexistido durante años e incluso había empresas que estaban afiliadas a ambas. La presión de los propios fabricantes y de organismos públicos y privados a los que les complicaba la vida trabajar con dos entidades de objetivos parecidos resultó decisiva para que ahora nuestros recambistas cuenten a ese nivel con un interlocutor único, que, a través de su "comisión de recambios" canaliza la parte de actividad de los fabricantes directamente relacionada con la posventa.

En lo que respecta a las asociaciones de talleres, citar el importante trabajo realizado a todos los niveles para mejorar la formación e imagen del sector de la posventa. Y recordar, con una clara referencia al futuro, que, en estos momentos se "cuece" una nueva federación a nivel nacional, paralela a la Confederación Nacional de Talleres, Cetraa, y promovida por los que consideran necesaria una renovación en la cúpula de la organización tradicional, que lleva liderada por Carmelo V. Olmo desde su creación, tras el desmontaje del sindicato vertical. Seguiremos informando.

Asociaciones consecuentes con el sector----------------FIRMA INVITADA

El futuro del asociacionismo en el sector de la distribución ha de estar muy ligado a las peculiaridades del mercado que se mueve en el mismo, por tanto, si se pretende que ANCERA represente auténticamente los intereses de la distribución independiente, el modelo asociativo que se adopte debe ser consecuente con la radiografía del sector.

Se ha podido comprobar hasta el presente, que cuando esto sucede la confianza en las instituciones en general, y en esta en particular, mejora sensiblemente por parte de los recambistas, y eso en un país en el que la gente tiene, por regla general bastante poco respeto y confianza hacia las instituciones.

El futuro de ANCERA debe construirse, según mi criterio, teniendo en cuenta no solamente variables de tipo geográfico, sino también aquellas que vienen condicionadas por la especialidad de empresario, así como por sus propias iniciativas de agrupaciones comerciales.

Por otra parte, la concentración de empresas en nuestro sector, tendrá como consecuencia el desarrollo de algunas empresas de carácter nacional que al adquirir gran importancia en su facturación disfrutarán de un volumen de negocio que les va a hacer imprescindible contar con una institución nacional y supranacional que también les ayude a defender sus intereses.

La estructura de la propia asociación nacional debe estar también diversificada en varias provincias disfrutando de una presencia logística en zonas geográficas donde el mundo del automóvil tenga una gran trascendencia económica como en el caso de Cataluña.

Por fin y dada nuestra vocación europea, deberemos ir de la mano con nuestros socios comunitarios, lo que nos permitirá aunar esfuerzos y defendernos cada día más activamente, de los continuos ataques que vamos a ir recibiendo de los competidores de la distribución independiente.

Valentín Alonso, presidente de Ancera

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