6-Usuario: una asignatura difícil de aprobar

Firma invitada: Jaime Moreno del Castillo, Tenneco Automotive Aftermarket

Nunca antes habíamos hablado tanto de él. El usuario fue durante las décadas de los 60, 70 e incluso bastantes años de los 80, un ente lejano, cuyo bien más preciado, su automóvil, pasaba un par de veces al año por casa de nuestro cliente, el taller, para someterse a las correspondientes puestas a punto. Así se definía la relación que el distribuidor, y también el fabricante, mantenían con el consumidor final, una relación lejana, fría, "delegada" en otros.

Una nueva filosofía vinculada al concepto de cliente surge en la segunda etapa de los años 70 y en los primeros 80. En nuestro país, el cambio estuvo muy influido por la entrada de dos constructores de vehículos, primero Ford y luego Opel, que introdujeron una nueva forma de entender la posventa. Llegó la época fuerte del "recambio original" y con ella la polémica y las denuncias de los distribuidores y los fabricantes con la réplica de "originales somos todos".

El avance tecnológico, la revolución en las comunicaciones y la sociedad de la información, la Europa unida, las normativas antimonopolio... todos son factores que han revolucionado el concepto de consumidor, su majestad, el rey, aquel para cuyo bien trabajamos todos...en el fondo, cada uno de nosotros. La definitiva incorporación de la mujer al mundo del automóvil, la vida en la ciudad, la obsesión por no perder un minuto, han cambiado asimismo los servicios posventa, con la entrada de nuevos tipos de negocio, hipermercados, servicios rápidos, centros auto, en lenta pero constante evolución, y la transformación de los tradicionales. En ese nuevo contexto, el cliente ha pasado de ser, como decíamos, un ente lejano, a convertirse en la principal prioridad, pues es el que, a final de cuentas, nos da de comer.

Cómo llegar a su majestad

En estos casi diez años de Recambio Libre, no hemos cesado de mencionar la necesidad de llegar al consumidor, para el cual el recambio libre sigue siendo algo prácticamente desconocido y, en muchos casos, con connotaciones de producto de segunda fila. El problema, entonces y ahora, ha sido cómo remediarlo. El competidor en este caso lleva mucha delantera: los constructores de vehículos no sólo tienen mucho dinero, sino que además lo emplean correctamente lanzando mensajes comunes y coherentes, que llegan al ciudadano de forma repetida y de diversidad de fuentes. Los fabricantes de coches compiten entre sí en la captación de clientes para sus modelos, pero forman un espectacular y uniforme frente cuando se trata de defender la segunda parte: la fidelización del propietario que un día eligió su marca.

Frente a todo ello, el sector independiente sufre el enorme handicap de la diversidad. Hay muchos fabricantes, muchas marcas, muchos distribuidores, varias decenas de miles de talleres. ¿Cómo dar una imagen común de calidad?

El tema sobre el que más hemos escrito "para nada" ha sido precisamente éste. Alusiones repetidas a posibles campañas dirigidas al usuario han aparecido en nuestro medio informativo decenas de veces. El referente nos venía de Francia, donde, en la década de los 80, una acción coordinada de varios fabricantes de amortiguadores produjo una notable concienciación del público en materia de seguridad y duplicó en cinco años las ventas del producto. Pero en nuestro país, la semilla cayó sobre terreno baldío.

Iniciativas en solitario

La única iniciativa en este terreno convertida en realidad y repetida periódicamente con éxito ha sido acometida en solitario por Tenneco, primero con la marca Monroe y posteriormente, ampliada también a sus gamas de tubos de escape Fonos y Walker. Cualquier otra acción más comunitaria se ha cerrado con el más absoluto de los fracasos.
Sólo dos ejemplos para ilustrar lo anterior. La primera hace referencia al proyecto acometido por la asociación de recambistas de Murcia, que puso en marcha un plan para "dignificar" la tarea de los distribuidores y talleres independientes en marzo de 1998. Después de varios meses de ímprobo trabajo por parte de un grupo reducido de profesionales convencidos de la idea, ochenta recambistas y...cuarenta talleres se apuntaron a colaborar. Un año más tarde, el asunto quedaba archivado.

El segundo ejemplo, el propulsado desde la asociación de fabricantes, Sernauto, tuvo un antecedente verdaderamente desolador. La conocida como "Campaña del uno por ciento" (como recordarán nuestros lectores, se basaba en derivar ese porcentaje de las ventas del sector a la realización de una gran acción publicitaria) se frustró en su primer minuto de vida, con la reacción enérgica y contraria de los distribuidores. Apenas unos días, los últimos de diciembre de 1997 y los primeros de enero de 1998, duró la ilusión.

A pesar de la referencia, los fabricantes no cesaron en su empeño de llevar adelante la idea central de alcanzar con su mensaje al cliente final. Varios meses después, incluso se celebraron reuniones con representantes de las asociaciones de distribuidores y talleres para analizar la viabilidad del proyecto y contar con la complicidad de todos los implicados. La conclusión, más negra imposible.

Mientras tanto, las encuestas realizadas por varias empresas especializadas, concluyen curiosamente señalando que, a pesar de todo, el taller independiente sigue siendo más valorado por el usuario que el servicio de marca, importante aliento para que Sernauto no dejara en dique seco su idea de acometer el proyecto, eso sí, en solitario.

Pero, tras meses de intenso trabajo en comisión y cuando se contaba ya con una planificación concreta y ambiciosa para invertir varios cientos de millones de pesetas, algunos de los que estaban dispuestos a participar, pisaron el freno. Sólo ocho empresas: Robert Bosch, Valeo, Tenneco, Road House, Hella, LuK, Filtros Mann y Honeywell estaban dispuestas. Demasiadas pocas para seguir adelante. ¿Quedarán fuerzas para seguir intentándolo o pasará definitivamente al almacén de las quimeras?

Las ventajas de llegar al usuario------------------------FIRMA INVITADA

A pesar de ser una pieza de seguridad, el amortiguador era hasta hace unos años un componente prácticamente desconocido para la gran mayoría de los automovilistas españoles. Cuando se hacían test entre usuarios, en el mejor de los casos, el término amortiguador sugería impresiones relacionadas con la comodidad en la conducción.

A comienzos de los años 90, en el momento en que Monroe decidió ir adelante e incidir directamente en el usuario con una campaña en medios de masas, el mensaje que había que hacerle llegar estaba claro: potenciar el concepto de seguridad en la conducción e informar de la contribución de nuestro componente en la eficacia de otros sistemas relacionados con la seguridad, especialmente los neumáticos y los frenos.

El esfuerzo que nos ha supuesto, tanto a nivel económico como organizativo, acudir cada año a nuestra cita directa con los conductores españoles a través de nuestras campaña de seguridad vial se ha visto ampliamente recompensado. Independientemente de haber conseguido un importante reconocimiento de marca en los automovilistas españoles, las acciones realizadas han cubierto los objetivos básicos que siempre nos han movido: en primer lugar, y como punto más importante, cambiar la percepción de comodidad, como principal sugerencia suscitada por nuestro producto en el consumidor durante años, por la de seguridad. A consecuencia de ello, el volumen de la demanda en el sector de la reposición se duplicó entre 1993 y 1998, cuestión que evidentemente nos ha beneficiado directamente como marca, pero que ha tenido consecuencias positivas para todos los colectivos que componen el sector posventa.

Desde Tenneco seguiremos apostando por seguir contribuyendo a que el usuario sea un cliente bien informado.

Jaime Moreno del Camino.
Tenneco Automotive Aftermarket

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