Firma
invitada: Ramón Caballero, Valeo Distribución
Convertir
el capital intelectual en financiero. Hasta no hace
muchos años la formación estaba de
moda. No había encuentro de empresarios y
profesionales del sector con cierta altura de miras
donde no se proclamaran sus excelencias como activo
de futuro. En nuestros días, sin embargo,
el tema estrella de todos los foros de la distribución
son las nuevas tecnologías, de modo que un
día sí y otro también asistimos
a interminables disquisiciones sobre cómo
Internet va a cambiar la forma de gestionar la empresa.
Pareciera que la formación haya quedado fuera
de la agenda de temas que interesan y son discutidos
en los encuentros profesionales del recambio. Precisamente
ahora, cuando los expertos en management insisten
en que la convergencia de formación y nuevas
tecnologías constituye una crucial ventaja
competitiva en la era del 'conocimiento' y de la
'nueva economía' en ciernes.
Por
encima de modas, la experiencia nos enseña
que las empresas decididas a mantener y mejorar
su competitividad y posicionamiento de mercado no
dejan de preocuparse por la continua capacitación
profesional de quienes integran sus organizaciones.
Tal aseveración adquiere la máxima
validez en un mercado tan maduro como el de la distribución
de recambios integrado mayoritariamente por pequeñas
y medianas empresas cuyas cuentas de resultados
y hasta su misma supervivencia dependen de la flexibilidad
con la que se adapten a las enormes presiones competitivas
derivadas de la mundialización económica
y las exigencias de las nuevas tecnologías
de la información.
Por
paradójico que resulte, en un mercado global
caracterizado por la consolidación de las
grandes multinacionales, las pequeñas y medianas
empresas siguen constituyendo la base de nuestra
economía. Conscientes de ello, las autoridades
europeas publicaron en 1994 el conocido como 'Plan
Delors', un documento que abordaba las necesidades
formativas de las pymes europeas desde la premisa
de que aquellas que no incorporen las nuevas tecnologías
de la información y se preocupen por la formación
continua de su personal estarán en clara
desventaja frente a otras empresas más innovadoras
e irremediablemente perderán competitividad.
Pymes:
formarse para conocer
Animados por aquellas conclusiones del 'Plan Delors'
o más probablemente por las necesidades de
capacitación detectadas en la actividad diaria
de sus empresas, lo cierto es que los recambistas
han hecho un importante esfuerzo en materia de formación
a lo largo de la última década. Son
muchos los distribuidores que han aprovechado los
programas de formación impulsados por la
administración, las asociaciones gremiales,
algunos grupos y en no pocas ocasiones los propios
fabricantes de componentes. Pero tanto no es suficiente.
Más
allá de la terminología utilizada
para designar la nueva realidad económica
a cuyo nacimiento asistimos, parece claro que en
la época de la globalización lo único
constante son los cambios. Y es precisamente ahí,
señalan los expertos, donde la formación,
el 'saber hacer' y la 'gestión del conocimiento'
adquieren una dimensión estratégica
que trasciende fenómenos concretos como el
de Internet y a la que conviene no dar la espalda
so pena de hipotecar el desarrollo futuro de la
empresa.
La
formación en pymes, un problema de recursos
Desgraciadamente,
la formación en nuestras pequeñas
y medianas empresas adolece a menudo de una adecuada
continuidad en el tiempo con la consiguiente merma
en la eficiencia de las acciones formativas que
se emprenden. Las estadísticas dicen que
más del 90% de las pymes españolas
tienen menos de 10 trabajadores lo que sin duda
representa una dificultad para el desarrollo de
planes de formación continua por el esfuerzo
económico que deben realizar estas empresas.
Por un lado, las economías de escala juegan
claramente en contra de las pymes impidiéndolas
acceder a una oferta formativa a precios competitivos.
Por otro, la asistencia de los empleados a un curso
tiene un coste en pesetas.
Por
añadidura, muchas empresas acostumbran a
objetar que es difícil medir los efectos
de la formación, que a veces los contenidos
de los cursos están muy alejados de la realidad
y que no siempre el personal tiene disponibilidad
para asistir a ellos. Muchos recambistas no disponen,
además, de criterios para elegir los programas
formativos más adecuados, de forma que los
resultados de sus experiencias formativas a veces
no compensan el esfuerzo realizado cayendo en la
tentación de descuidar la formación
continua de su personal.
Necesidades
formativas del distribuidor
Los
reparadores independientes especialistas en electricidad
saben bien de qué hablamos. La cada vez mayor
complejidad de los componentes les obliga a realizar
un esfuerzo continuo s imprescindibles para seguir
realizando eficazmente su trabajo. La incorporación
progresiva de cada vez más sistemas electrónicos
en los vehículos -controles computerizados
para el desbloqueo del sistema de freno y de las
emisiones, Unidades Centrales de Procesamiento para
coordinar todas las funciones del automóvil,
etc
-, exige que las tareas de reparación
y mantenimiento estén en manos de especialistas
provistos de los conocimientos técnicos necesarios
para preservar la seguridad en carretera y la fiabilidad
de los automóviles. Difícilmente podrán
prestar un servicio de calidad a estos talleres
los distribuidores que ignoren la complejidad y
características distintivas de esos nuevos
componentes.
Pero
las exigencias formativas que el mercado impone
al distribuidor no se limitan al mero conocimiento
de los componentes de última generación,
sino que afectan a la naturaleza misma de la empresa
de recambios por cuanto demandan la mejora continua
de todas sus áreas de gestión. En
un entorno de negocio caracterizado por una fortísima
competencia, la reducción de márgenes
y la irrupción de nuevas tecnologías,
el futuro de la organización depende de su
capacidad para adaptarse de forma rápida
a unas reglas de juego siempre cambiantes. Es desde
esta perspectiva donde la formación adquiere
mayor sentido. De todos es sabido la importancia
que para una pequeña y mediana empresa tiene
que sus empleados adquieran o mejoren sus conocimientos
informáticos, de producto, de marketing y
en general, de todos los factores que contribuyen
a gestionar eficientemente y satisfacer las necesidades
del cliente. A partir de ahora las empresas tendrán
que saber gestionar también los cambios.
Las
empresas que han apostado seriamente por la formación
no la conciben como un gasto sino como una inversión
rentable. La receta consiste en diseñar una
política de formación acorde con los
objetivos estratégicos de la empresa en un
entorno cambiante, que tenga en cuenta la cultura
de la misma y de sus empleados, responda a una visión
eminentemente práctica, y gestione el conocimiento
de la organización para trabajar más
eficientemente.
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La
experiencia del Valeo Team--------------------------FIRMA
INVITADA
Valeo
Team es un programa de formación en
los productos Valeo dirigido a talleres que
tiene sus orígenes en el año
1.993. Se trata de proporcionar a los profesionales
de la reparación los conocimientos
y técnicas necesarias para realizar
reparaciones de calidad así como una
sistemática de diagnóstico de
averías.
En
un principio era difícil la convocatoria
a los talleres ya que en muchos módulos
se habla de productos muy habituales en las
reparaciones que efectúa el taller
(embragues, alternadores, radiadores,
)
, por lo que era común encontrarse
con expresiones tales como: "que me van
a enseñar a mi del embrague si llevo
20 años montándolos". Sin
embargo, esto solo era al principio ya que
en las primeras fases del curso ya se dan
cuenta los talleres que hay muchos detalles
desconocidos para ellos. En 1.993, año
de comienzo, solamente pasaron por estos cursos
unas 300 personas, pero en años posteriores
se llegaron hasta las 2.700 personas; obteniéndose
en acumulado desde 1.993 a final del 2.000
de más de 14.000 personas.
Estos
cursos se caracterizan por tener una duración
de una jornada, llevándose a cabo en
una sala de formación próxima
a los talleres, para evitarles pérdidas
de tiempo. Por tanto es el equipo de formadores
de Valeo el que se desplaza con todos sus
medios didácticos hasta el lugar de
la celebración del curso.
Desde el año 1.998, además de
los módulos de formación técnica,
Valeo Team ha incorporado módulos de
formación comercial y marketing bajo
la denominación Servicio Plus 2.000.
El objetivo de Servicio Plus 2.000, es formar
a los talleres en disciplinas muy empleadas
por la nueva competencia (Zona de Influencia,
Imagen de marca, Ofertas comerciales, Mailing,
uso del teléfono,
) para proporcionarle
las armas para defenderse en un mercado cada
vez más competitivo y darle una visión
empresarial más completa.
Ramón
Caballero, de Valeo Distribución |
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