11- La gestión empresarial ecológica

No hay un planeta de recambio. Sea por la presión legislativa, sea por propio convencimiento, durante la última década todas las instancias empresariales del sector han procurado mitigar los efectos perniciosos de su actividad productiva sobre el medio natural. De hecho, cada vez es más frecuente la decisión de integrar el medio ambiente entre las áreas de gestión empresarial de los constructores de vehículos, fabricantes de componentes, distribuidores y talleres. Y aunque crece el número de empresas que consiguen acreditar su Sistema de Gestión Medioambiental según la normativa internacional ISO 14.001, las auditorías medioambientales efectuadas periódicamente por la Administración ponen de manifiesto que aún queda mucho por hacer.

Desde el momento mismo de su aparición el automóvil ha sido sinónimo de progreso pero también una de las máquinas ideadas por el hombre que más ha dañado el entorno natural. Precisamente por ello, la industria del automóvil ha sido pionera en el desarrollo de tecnologías respetuosas con el medio ambiente y en la implantación de procesos de reciclaje que sitúan al vehículo como el producto industrial complejo con una mayor tasa de reutilización. Esta preocupación medioambiental es compartida actualmente por constructores de vehículos, fabricantes, distribuidores y talleres.

Acaso haya que atribuir buena parte de esta preocupación al interés de la Unión Europea por acometer los problemas medioambientales que genera el vehículo tanto en su proceso de producción -debido a la actividad industrial del constructor y los fabricantes de componentes- como durante su vida útil -generadora de residuos y emisiones atmosféricas nocivas- o cuando finalmente el automóvil es apartado de la circulación -convirtiéndose en un 'contaminante estático' depositario de residuos peligrosos-.
Los desvelos medioambientales de la Unión Europea se han concretado en diversas prescripciones sobre reducción de las emisiones de gases y ruidos a la atmósfera y en una directiva sobre vehículos fuera de uso recientemente aprobada que postula la creación de sistemas de recogida, tratamiento y valorización de los vehículos fuera de circulación.

Actividad industrial del fabricante de componentes

Determinar qué fue antes, si la concienciación medioambiental de los fabricantes de componentes o el temor a las sanciones previstas por una legislación basada en el principio de 'quien contamina paga', es quizá un empeño tan controvertido como huero. Lo relevante es que en los últimos años los productores españoles de componentes han realizado un considerable esfuerzo por limitar el impacto de sus procesos productivos sobre el medio ambiente eliminando incluso de la formulación de sus productos materiales altamente contaminantes como el plomo y el amianto. Y hay que tener en cuenta que no siempre las medidas orientadas a la 'gestión ecológica de la empresa' son rentables a corto y medio plazo.

De hecho, las experiencias registradas en nuestro sector permiten colegir que la gestión medioambiental de una empresa industrial exige considerables inversiones y sólo es viable si media un firme compromiso de todo el colectivo humano que la compone y especialmente, por ser responsable de la toma de decisiones, de la persona que detenta el mando o gerencia de la misma. El primer beneficio de la 'gestión ecológica' residiría específicamente ahí, en la cohesión de todas las personas de la organización en torno a un 'principio de responsabilidad social de la empresa': el respeto al medio ambiente. Y eso es cultura empresarial compartida porque permite orientar las energías de todos los trabajadores en un mismo sentido.

Iso 14001, garantía de calidad ecológica

La implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental y su certificación de acuerdo a la norma internacional ISO 14.001 es por excelencia la manera en que la industria de componentes formaliza su compromiso con el medio ambiente. La razón reside en que la ISO 14.001 recoge las especificaciones y directrices internacionalmente reconocidas para la implantación de un Sistema de Gestión Medioambiental efectivo y solvente tanto ecológica como económicamente. En la actualidad, ninguna empresa del sector puede ignorar los efectos que sus actividades tienen sobre el medio natural porque de una forma u otra su comportamiento medioambiental repercutirá en la marcha del negocio: bien a través de leyes rigurosas o bien mediante las exigencias ecológicas de sus clientes que ya han comenzado a valorar el respeto al medio ambiente de los productos como un criterio de decisión de compra.

La implantación de procesos productivos respetuosos con el entorno lejos de ser una carga constituye una inversión que proporciona apreciables ventajas competitivas: puede reducir significativamente el consumo de energía y de materias primas; mejora el proceso productivo minimizando residuos y gastos; evita los altos costes en seguros y multas asociados a los daños que se ocasionan al medio ambiente; y reduce los costes de transporte, almacenamiento y embalaje. Por añadidura, contar con un Sistema de Gestión Medioambiental debidamente certificado permite mejorar las relaciones de la empresa con todos los actores sociales con los que interactúa: empleados, clientes, inversores, aseguradoras, líderes de opinión, medios de comunicación, autoridades locales, legisladores y grupos ecologistas. Llegamos de este modo a la conclusión de que la gestión medioambiental es un importante activo de imagen pública de la empresa y una potente herramienta de motivación del personal.

Responsabilidad del distribuidor de recambios

Al contrario de lo que ocurre en el caso de fabricantes y talleres, la actividad del distribuidor tiene que ver más con el comercio que con la industria aunque eso no significa que el recambista no tenga también una importante responsabilidad medioambiental. En primer lugar, porque su actividad comercial produce gran cantidad de residuos procedentes de embajales que han de ser gestionados adecuadamente. De hecho, esta fue una de las preocupaciones del sector recambista al comienzo de los años 90 cuando todavía estaba por uniformizarse la legislación europea sobre la recuperación de embalajes.

Pero la responsabilidad medioambiental del recambista no termina ahí. Cabría referir también otros aspectos relacionados tanto con la inclusión en su oferta de producto de artículos más o menos agresivos con el entorno, como con su preocupación por el destino final de las baterías, aceites, filtros o zapatas que despacha al taller cuando, tras finalizar su periodo de vida útil, se transforman en residuos altamente contaminantes.

Gestión medioambiental del taller

El impacto ecológico de las actividades que realiza un taller dependerá en buena medida de su especialidad. No obstante, podríamos identificar cuatro grandes focos de contaminación comunes a todos los establecimientos reparadores: emisiones a la atmósfera, aguas residuales, ruidos y vibraciones, y residuos sólidos.

En el pasado las emisiones de gases y ruidos a la atmósfera constituían un grave problema en zonas urbanas porque los talleres restaban calidad de vida a los vecinos que habitaban los inmuebles colindantes. Igualmente grave era el vertido incontrolado de aguas residuales y residuos sólidos altamente contaminantes a través, respectivamente, de las redes de alcantarillado y los contenedores de basura municipales; en zonas rurales estos vertidos tenían un efecto devastador sobre los campos.

En la actualidad, un establecimiento adecuadamente equipado consigue importantes niveles de insonorización, dispone de eficaces sistemas de filtrado de gases y maquinaria 'ecológica' como compresores insonorizados, recuperadores de disolventes, reductores de volumen de residuos, etc… Además, tiene a su disposición materias primas respetuosas con el entorno como las pinturas al agua, los gases de refrigeración libres de CFC's, etc… La evolución de la tecnología, de los productos y la adquisición de nuevos hábitos por parte de los profesionales ha propiciado que se pueda calificar la reparación de vehículos como una actividad razonablemente respetuosa con el medio ambiente.

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