12- Usar la información para fidelizar clientes

Firma invitada: José Antonio Jiménez Saceda, director general de Sernauto

Un reciente estudio de la consultora Price Waterhouse Coopers sobre el futuro de la postventa independiente señala dos claras debilidades de nuestro sector frente a la red marquista: la mala imagen y la competencia por precio en lugar de servicio. Si damos crédito a las conclusiones de este estudio, parece razonable pensar que esta situación no es la más adecuada para hacer frente a las estrategias de fidelización que tan buen resultado están dando a los concesionarios oficiales. Sobre todo si tenemos en cuenta que fidelizar los clientes actuales de una empresa cuesta entre 5 y 20 veces menos que crear otros nuevos atraídos únicamente por razones de precio. Las nuevas tendencias del management nos proponen utilizar la información que tenemos de nuestros clientes, mediante unas buenas bases de datos, para gestionar su lealtad a la empresa.

En un mercado tan maduro como el del recambio donde cada vez es más difícil diferenciar la oferta de una empresa de la de otra en la mente de los clientes adquieren gran importancia las estrategias de fidelización. Y así lo han entendido los distribuidores marquistas al ampliar progresivamente las garantías que ofrecen para sus coches nuevos. Estas garantías son un aspecto más de la calidad de servicio del concesionario, pero por encima de todo constituyen una forma de fidelizar al cliente, de estrechar lazos con él para que su primera compra -la del vehículo nuevo- tenga continuidad en las de servicios de mantenimiento.

Porque no vivimos de las ventas ocasionales

Sabemos que cualquier negocio, también el de un recambista, no se sostiene en un conjunto de ventas ocasionales o únicas, sino que tiene sus pilares en las compras repetidas que efectúan clientes leales que confían en la empresa para la satisfacción de sus necesidades y el cumplimiento de sus expectativas. Pero en un negocio tan competitivo y con tan reducidas perspectivas de crecimiento como el nuestro, cada vez resulta más importante defender el mercado actual de la empresa, esto es, retener a los clientes. De ahí la importancia de sentar las bases para que el primer contacto de un reparador con una empresa de recambios tenga continuidad en el tiempo. Obviamente, cabría decir lo mismo de los reparadores en relación a sus clientes automovilistas.

La idea, mayoritariamente compartida por los expertos en management, es que la empresa debe trabajar codo a codo con sus clientes para establecer colaboraciones de mayor alcance que los tradicionales intercambios de producto e informaciones. El cliente es, al cabo, el fundamento último de la empresa, cuya competitividad y rentabilidad depende de que sea capaz de identificar y aprehender las necesidades de aquel para definir junto a él las soluciones (productos o servicios) que más le satisfagan. Desde esta perspectiva, la duración del intercambio empresa-cliente debe ir más allá del momento de la compra: constituir, de hecho, una suerte de 'relación continua' que permita incorporar a los indicadores utilizados habitualmente para medir la solvencia de nuestro negocio ('cuota de mercado' o 'volumen de ventas') otros criterios como 'tasa de retención de los clientes', 'coste de consecución de nuevos clientes', 'margen por cliente' o 'vida media de un cliente'.

Gestionar la lealtad del cliente

Esta forma de relacionarse con los clientes exige identificar y clasificar a los clientes actuales y potenciales, y actualizar constantemente la base de datos donde están recogidos sus datos para que la empresa vaya aprendiendo sobre las necesidades específicas y cambiantes de cada uno. Después, los procesos productivos de la organización serán los encargados de dar respuesta a esas necesidades individuales. Cualquier estrategia de fidelización debe servirse de los sistemas de información de la empresa.

A partir de una herramienta como la base de datos, el gerente debe 'gestionar la lealtad' de sus clientes. Se trata de mantener y mejorar las relaciones existentes con el núcleo habitual de clientes mediante factores generadores de lealtad, adecuando la oferta de la empresa al grado de relación que en cada momento mantiene con ellos. El objetivo es optimizar no sólo la duración del cliente sino también su rentabilidad temporal.

Existen dos modos de fidelizar a los clientes. Uno consiste en generar tan altos costes de cambio en los servicios que ofrece la empresa que disuadan al cliente de elegir un proveedor distinto: es lo que hacen los concesionarios al condicionar la validez de las garantías de los vehículos nuevos a que su mantenimiento se realice en establecimientos marquistas. El otro se propone alargar la vida media de los clientes mediante el criterio de satisfacer completa y continuamente sus necesidades: lo fundamental es que exista confianza mutua y para ello no sólo no hay que dar al cliente ningún motivo para que prescinda de nuestros servicios, sino que hay que reaccionar rápidamente ante cualquier signo de insatisfacción.

En mercados como el de la reposición, próximos a su techo de crecimiento y con márgenes de beneficio en progresiva disminución, la base de clientes actuales de una empresa se convierte en el activo de mayor rentabilidad para invertir unos recursos siempre limitados. El cliente actual tiene así un elevado valor de futuro por cuanto si gestionamos adecuadamente su lealtad más adelante puede demandar nuevos productos y servicios de nuestra empresa.

Seis razones para fidelizar clientes

Fidelizar clientes es una estrategia interesante porque es rentable. Existen seis razones que apoyan esta afirmación:

1.- Las ventas de repetición. Un cliente satisfecho tanto de los productos y servicios de la empresa como de su relación con ella puede volver a demandarlos en el futuro.

2.- Las ventas cruzadas. Las estrategias de fidelización consiguen que el cliente de un determinado producto o servicio se interesen por otros de la empresa.

3.- Los procesos de referencia. Los clientes acostumbran a hablar entre sí de sus experiencias acerca de los productos que adquieren y los servicios que reciben, sobre todo aconteció en ellas alguna situación extraordinaria tanto positiva como negativa.

4.- El sobreprecio. Los clientes fieles son menos sensibles a las ofertas de precio que hace la competencia, de manera que la empresa suele disfrutar de un ligero sobreprecio.

5.- Satisfacción del personal. Las empresas que tienen clientes fieles cuentan con empleados más satisfechos, lo que se traduce en una menor rotación y la disminución de los costes de selección y formación.

6.- Reducción de los costes de creación de nuevos clientes. Son aquellos costes en los que se incurre para atraer la atención del mercado por nuestros productos y servicios, y para venderlos a los clientes que se interesan en ellos. Nos referimos, por ejemplo, a publicidad, promociones, red comercial,etc…

La rentabilidad de una estrategia de fidelización guarda relación con el acierto de la empresa a la hora de combinar los seis argumentos que acabamos de exponer. Dicho de otro modo: fidelizar clientes tiene mucho que ver con la gestión de su lealtad y la calidad de nuestra base de datos, que debe ser constantemente actualizada y estar a disposición de todo el personal en contacto con el cliente.

La relación entre fabricantes y distribuidores será cada día más intensa---

FIRMA INVITADA

Cada vez que iniciamos una nueva etapa, surgen en la mente numerosas interrogaciones con respecto al futuro. Desde Recambio Libre me piden que hable sobre cómo veo yo las relaciones entre fabricantes y distribuidores en los próximos años. Y, como punto de partida, me gustaría incidir primero en lo que, a mi juicio, no va a cambiar: la filosofía en la que se han sustentado esas relaciones durante los años anteriores, basadas en la colaboración y en el interés común de satisfacer las necesidades del cliente.

Con esa base, y ya hablando de futuro, diría que las relaciones de distribuidores con proveedores serán todavía más intensas de lo que son hoy. Fundamentalmente, porque ahora contamos con nuevas armas que nos van a ayudar en el futuro a mejorar la gestión y ser más eficaces. En este sentido, las tecnologías de la información nos aportan una herramienta importantísima para ganar en agilidad. Sí que tenemos que tener bien presente el marco en el que nos moveremos: enormemente competitivo, con mucha necesidad de información y un claro beneficiado, el consumidor final. Fabricantes y distribuidores tendrán que apoyarse mutuamente para afrontar ese reto.

No me gustaría terminar mi comentario sin destacar una realidad que condiciona no sólo al sector de la automoción, sino a todas las parcelas de la actividad económica: la influencia de los grupos multinacionales. Hoy día, en la mayor parte de los casos, las iniciativas no parten de nuestro país, sino que nos vienen de fuera y tienen validez transnacional. Los españoles debemos aprovechar tradicionales cualidades positivas, agilidad y estructuras menos pesadas, para utilizar a nuestro favor esa circunstancia sobre la que no podemos actuar.

José Antonio Jiménez Saceda
Director General de Sernauto

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