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Después de adquirir Stop Ibérica en 2006
Por Redacción Autoprofesional - 08/02/2010
Frenos Iruña ya ha invertido en la fundición cántabra 3,5 millones de euros, 1,5 de ellos en la compra de la empesa, que atravesaba un concurso de acreedores, y el resto en maquinaria, nuevos productos y fondo de maniobra.
Greyco impulsada por el grupo Bendix en 1977, pasó a ser propiedad de Bosch y en el momento de ser comprada por Frenos Iruña estaba intervenida por el Gobierno cántabro a través de su empresa de capital riesgo Sodercan. Ocupa 10.000 metros cuadrados, de los que la mitad están construidos, y a final de 2008 el gobierno de Cantabria tenía sobre la mesa tres ofertas diferentes para hacerse cargo de la fundición. Frenos Iruña, una empresa nacida en 1955 y que en 1980 fue adquirida por sus empleados y convertida en sociedad anónima laboral (SAL), presentó un plan de viabilidad que convenció al ejecutivo cántabro, que vio en la oferta navarra la posibilidad de mantener el empleo que, en esos momentos, afectaba a 103 trabajadores.
En 2009, el primer ejercicio con el nuevo propietario, facturó 5 millones de euros, pero Francisco Ceberio, gerente de Frenos Iruña, considera que, una vez pasada la crisis, llegará a una facturación de nueve millones. "Haber cerrado 2009 sin grandes pérdidas en la fundición es ya un triunfo", reconoce el directivo.
Greyco SLU (Sociedad Limitada Unipersonal), que es así como se llama la nueva empresa de la que Frenos Iruña controla el 100%, cuenta hoy con 70 trabajadores, a los que se les dio la opción, que rechazaron, de convertirse en accionistas de una empresa social. La fundición hace moldes y piezas, en sistema gris o laminar y nodular, además de aluminio, para las piezas del automóvil en un 90% (a Bosch y los italianos Meteli y LPR). Pero también su producción va destinado al mercado eólico, defensa, electrodoméstico y jardinería. "Fundimos, mecanizamos, diseñamos y fabricamos el molde", explica Ceberio. "Estratégicamente, para nuestra actividad de frenos, necesitábamos una fundición para ahorrar costes. Además, ganamos flexibilidad, porque podemos hacer la pieza y el molde rápidamente y nos permite tener también una mayor competitividad en el sector eólico", añadió.
Esta decisión de compra tuvo el respaldo de los trabajadores, también propietarios, al ser una empresa de economía social. Pero es que no era la primera vez que ocurría algo similar. En 2006, Frenos Iruña había comprado Stop Ibérica, empresa ubicada en Lezo (Guipúzcoa) que, curiosamente había sido fundada, como Greyco, por Bendix y pasado, posteriormente a sus directivos. Dedicada al recambio de automóvil, contaba entonces con 25 trabajadores. Frenos Iruña adquirió el 85% de la empresa pero se la trajo a Pamplona. Por eso, está incorporada en una parte de la planta, aunque funciona como empresa independiente. "Ello es así porque, a pesar de fabricar y comercializar frenos, se dedica a un mercado diferente al trabajo de Frenos Iruña y exige una gestión y personal específico, con , maquinaria diferente", comenta Francisco Ceberio. Una pequeña fábrica dentro de su propietaria.
Palabras clave: empresas , recambios , taller
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