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Marcar
la diferencia
En
un sector como el nuestro, con una competencia intensiva y severa,
donde más de 8.000 puntos de venta de recambio pugnan por
despachar material a los casi 40.000 talleres existentes en todo
el territorio nacional, se hace necesario - y ahora más que
nunca - marcar la diferencia con la competencia.
Cada
empresa profesional del recambio, como cada persona, es única
y posee unas connotaciones que la diferencian de las demás.
Existe un estilo propio, que es claramente percibido por los clientes,
quienes sí tienen la ocasión de compararnos frecuentemente
con otros suministradores de nuestro entorno ya que ellos tratan
a diario con nuestra empresa y nuestros competidores, poniendo a
prueba nuestra capacidad competitiva.
Desde aspectos referentes al color corporativo del anagrama de la
tienda, la rotulación de las furgonetas o el diseño
de los sobres y facturas, la voz que responde al cliente al otro
lado del teléfono, el trato personal de los vendedores en
las visitas, o la composición de las marcas que distribuimos,
con sus emblemas y colores desplegados en la estantería,
todo ello y mil aspectos más, conforman la identidad de nuestro
negocio.
Partiendo
de una identidad, es importante conocer y analizar nuestros puntos
fuertes que nos hacen competitivos e influyen en los clientes a
la hora de elegir nuestra empresa como proveedora de una o varias
líneas de producto.
La
especialización en un renglón concreto, puede ser
un factor importante de diferenciación. Si conseguimos dominar
una línea en nuestra zona de ventas y nos hacemos fuertes
en ella, tendremos frecuentemente a clientes de la competencia comprándonos
esa línea, lo que nos permitirá tener la ocasión
de venderles también otros productos aprovechando las sinergias
generadas por la línea principal.
La
distribución exclusiva de una marca en una zona específica
será también un importante aspecto que contribuirá
a diferenciarnos. Desgraciadamente no es habitual que marcas consideradas
de primera línea concedan distribuciones exclusivas, sino
más bien al contrario, la realidad es que suelen apostar
por políticas de distribución intensivas que conllevan
una paulatina degradación de los márgenes comerciales
para los profesionales del recambio. La distribución de una
marca secundaria en exclusiva nos generará mejores márgenes
que una primera marca y podremos configurarnos una cartera propia,
pero sin descuidar las fuentes de compra de la marca principal,
que será la que nos exijan un porcentaje de nuestros clientes
y también la que transmita prestigio a nuestro negocio.
La
creatividad y la imaginación en la aplicación de políticas
comerciales y más concretamente las que hacen referencia
a campañas de promoción, nos proporcionarán
un claro factor de desmarque frente a la competencia. Ese diferencial
será necesario sobre todo frente a quienes distribuyen las
mismas marcas que nuestra empresa y que, a la postre, serán
nuestros principales competidores. En el diseño y aplicación
de una campaña de promoción de ventas podremos involucrar
también a nuestros proveedores, quienes contribuirán
a poner a nuestra disposición sus experiencias de otras campañas
similares en otros mercados, sin olvidar la posibilidad y conveniencia
de compartir los gastos. Dinamicemos nuestras fuerzas de ventas
y facilitemos a los vendedores el mejor motivo de visita: la comunicación
de una campaña. El cliente siempre estará más
receptivo a escucharles y se acordará de nuestra empresa
en las próximas semanas, diferenciándonos de las otras
treinta o cuarenta empresas que también le visitan mensualmente.
Javier
Merodio
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