|
<
Otros artículos de opinión
>
Marcas
del pasado
La
búsqueda de un lema que defina, sitúe y haga pervivir
los productos o los servicios a través del tiempo es la piedra
filosofal de ejecutivos y creativos en las agencias de publicidad
de todo el mundo.
Viene
ésta introducción a raíz del relanzamiento
de la segunda generación de una conocida marca de recambios,
extinta desde principios de los ochenta, y ahora resucitada de la
mano de una competente empresa comercial que ha valorado el valor
de una marca y un lema que, en tiempos, fue líder en su región
y que pasó a mejor vida finiquitada por la empresa multinacional
nueva propietaria de la planta productiva.
Hace
tiempo tuvimos acceso a un riguroso estudio de mercado efectuado
sobre una amplia muestra de talleres de la Comunidad de Madrid.
Lo que más me sorprendió fue que, dentro del apartado
que medía la notoriedad de las marcas que usaban o habían
usado los talleres, sobresalían varias desaparecidas hacía
años.
Probablemente
casi todos los empresarios de tiendas de recambios están
más o menos puntualmente informados de la vorágine
de compras, ventas, opas y todo tipo de fusiones y absorciones que,
mes a mes, se llevan a cabo en nuestro sector. Sin embargo, y aunque
siempre hay honrosas excepciones dentro de ese universo numeroso
y heterogéneo, sus clientes los talleres no llevan el mismo
ritmo de conocimiento y puesta al día de los movimientos
relativos a empresas, marcas o lanzamientos. Quizás por eso
el recuperar una marca habitual en gran número de estanterías
en el pasado es, cuando menos, un hecho noticioso.
Primero,
la oportunidad de los nuevos propietarios de hacerse con los derechos
de una marca desechada o no protegida suficientemente por sus anteriores
dueños. Si el lanzamiento funciona, los antiguos propietarios
seguramente lamentarán la pérdida de titularidad de
la marca.
Segundo,
la apuesta, con tintes románticos, por parte de los dueños
actuales por rescatar, veinte años después, esa marca
cuando los manuales creen más en la idoneidad de invertir
en un proyecto totalmente novedoso que en traer directamente del
túnel del tiempo una marca que finalmente desapareció.
Tercero,
porque ello nos enfoca directamente a otro tema: el de las marcas
que concurren al mercado sin protección de patente. Si ahora
está de moda el registro de dominios en internet y siempre
hay algún avezado estudiante de informática que ha
conseguido la propiedad de marcas de importantes entidades, en nuestro
sector sí se han dado casos de usurpación de patentes.
Un caso que se puede dar es el de la empresa importadora que patenta
en España la marca que comercializa, sin conocimiento del
fabricante del producto. Este es un tema que trataremos en profundidad
en un futuro artículo recomendando siempre la necesidad de
patentar nuestras marcas y, evitar así que un día
aparezca un señor con bigote y nos informe de que él
es el legítimo propietario de la marca.
Javier
Merodio
<
Otros artículos de opinión
>
|