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Historias
de importadores
Recambios
Pacoparts - nombre ficticio, naturalmente - era una empresa de tamaño
medio/alto, con diez empleados en nómina y alguno más
en régimen de colaboración esporádica en picos
de venta. Desarrollaba su actividad en una importante ciudad española.
El negocio funcionaba perfectamente y su evolución comercial
mostraba una tendencia al alza, posiblemente por la alta motivación
del equipo y el dinamismo de los titulares que, en los últimos
años, habían incorporado con éxito nuevos renglones
al catálogo de la empresa. La expansión comercial
condujo, paralelamente, a un crecimiento también en el espacio
de trabajo y exposición, para lo cual la dirección
determinó adquirir un local adyacente.
El
dueño del negocio, señor Paco, en plena euforia empresarial
contrató a un buen empleado de la competencia, cuyas informaciones
fidedignas sobre estrategias sistemáticas y condiciones de
venta permitieron arañar a su principal competidor algunos
clientes y obligar a éste a reducir un poco más sus
márgenes para mantener el resto del fondo comercial.
Para
continuar la brillante trayectoria de dimensión y crecimiento
nuestro señor Paco, se dirigió al importador exclusivo
de una importante -valga la redundancia- marca extranjera que operaba
en el mercado desde hacía años solicitando la distribución.
Pero
el importador oficial ya disponía, a juicio de sus responsables,
de suficientes puntos de venta en la región y el señor
Paco vió frustrada su idea. Sin embargo, en uno de sus viajes
a una feria en el extranjero tuvo ocasión de conectar, nadie
supo cómo, con el importador de la marca de sus sueños
en otro país. A partir de aquí el desenlace de la
historia era previsible: En unas semanas la marca estaba en la estantería
de la tienda, previo adelanto por parte del señor Paco del
importe total del pedido inicial.
El
importador oficial no tardó en detectar, impotente, la nueva
realidad que se le venía encima ya que Pacoparts presentó
sus credenciales entrando a saco con una campaña demoledora,
captando un número importante de los clientes de su competidor.
La historia relatada revela una situación harto frecuente
en el mundo del recambio. El concepto de distribución exclusiva
es muy matizable. Cualquier empresa puede encontrar cualquier marca
o producto a nada que se tengan unos mínimos contactos en
otras ciudades, provincias o países. Ni siquiera empresas
multinacionales de primera línea pueden establecer una distribución
ordenada, controlada y de calidad, ante la aparición de nuevos
actores no deseados que alteran el sueño y la cuenta de resultados
de los distribuidores oficiales, malean el mercado y truncan estrategias.
Y es
que, solamente hay un escenario comercial peor que el descrito:
no poder vender el producto. Porque mientras Paco y el "oficial"
compiten a ver quién vende más piezas la fábrica
continúa fabricando y despachando piezas.
Javier
Merodio
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