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El valor de los nuevos empresarios

Arturo, -nombre ficticio para una historia real-, es un nuevo empresario valiente y decidido que, recientemente, ha constituido una sociedad para vender recambios de vehículos.

Valiente porque, probablemente, su empresa sale al mercado en el ciclo más bajo de consumo de recambios de los últimos años, con un tercio del parque excesivamente joven para generar ventas significativas (menos de cinco años) y el achatarramiento paulatino de los vehículos más antiguos (que son fundamentalmente de los que vivimos), y bombardeados por sucesivos planes Prever, que parecen no tener fin.

Arturo tiene mucho valor porque es consciente de que, en su área de trabajo, su recién estrenada tienda pujará con una docena de competidores, perfectamente asentados en su mercado y entre los que se encuentran los más potentes de la región, algunos pertenecientes a diversos grupos de compra.

También deberá medirse comercialmente con un importante autocentro que mensualmente bombardea los buzones de los clientes potenciales de Arturo con folletos de colores que contienen todo tipo de ofertas y precios, que abarcan muchos renglones del recambio, casualmente todos los de alta rotación. Tampoco falta en el horizonte de competencia el desguace más importante de la provincia, que es quien copa la clientela que sólo busca precio y que realiza un apreciable número de operaciones de venta de piezas. Para colmo, en la ciudad de Arturo, pese a sus menos de 60.000 habitantes, están implantados concesionarios de las principales marcas de automóviles que se afanan no sólo en fidelizar a sus clientes habituales, sino en extender las operaciones de posventa a vehículos de más de cinco años, que es el tramo del parque a partir del cual inciden las posibles ventas de Arturo.

Nuestro hombre es un excelente profesional, joven de edad y con 25 años de experiencia en el Sector. Recientemente la empresa donde realizaba su trabajo cerró, de la noche a la mañana, por fallecimiento del titular.
Seguramente no hubiera tenido mayores dificultades para colocarse en cualquier tienda de la zona y continuar despachando recambios bajo la cobertura empresarial de otra empresa.

Sin embargo ha apostado por sí mismo, por su relación con los clientes y por todo el bagaje de conocimiento de recambios atesorado en su etapa anterior. Con la ayuda de su entusiasmado padre y el apoyo de muchos clientes y casi todos sus proveedores anteriores, seguro que romperá los pronósticos de la zona, no muy optimistas por cierto (sólo uno de cada cinco comercios que se abren alcanza los cinco años de edad).
Para que eso no suceda ha preparado una bonita tienda, limpia, diáfana y bien estructurada y cuidando todos los pequeños detalles. Con una buena campaña de presentación y puesta en escena pretende no solo recuperar los clientes anteriores sino irrumpir como especialista en una serie de renglones en los que, quizás, la competencia no sea tan fuerte. Trabajando al 200%, siempre más allá de las horas oficiales de comercio, y con el dinamismo añadido de crear su propia empresa. Arturo apuesta por el Sector. (Y nosotros por él...)

Javier Merodio

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