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Prosperidad en tiempo de crisis

La situación actual del mercado español de componentes de automoción no muestra una evolución uniforme, variando en función del renglón concreto. Mientras algunas familias del recambio contemplan dos ejercicios presentando tasas negativas de crecimiento, con la ya manida explicación del "boom" de matriculaciones y la gran cantidad de vehículos prematuramente achatarrados de la mano de los sucesivos planes renove, otros renglones se muestran claramente al alza.

A nivel de empresas existen, en una clasificación muy general, tres tipos de negocio:

1-Aquellos que muestran una progresión positiva, incrementando líneas, puntos de venta y facturación, consiguiendo, en definitiva, una mayor cuota de mercado.

2-Los que, un renglón con otro y vaivenes e impulsos del mercado aparte, logran mantener el negocio en cifras de moderada rentabilidad.

3-Negocios sin viabilidad y con baja o nula rentabilidad, abocados a un cierre más o menos próximo en el tiempo.

Evidentemente el grupo 2 es el que encuadra a un número mayor de empresas. Pero también existen empresarios claros exponentes del grupo 1, quienes, generalmente en privado, se muestran satisfechos o muy satisfechos con la evolución de su empresa. El mercado es sabio y premia haciendo prosperar a todas aquellas empresas que lo hacen bien. Nada es igual al momento anterior y las tiendas de recambios no son ajenas a esa máxima. Quizás, mientras leen estas líneas, un comercial de nuestro equipo acaba de quitar un pedido a la competencia...o, por el contrario, un incorrecto tratamiento a un cliente lo acaba de enviar directamente al mostrador de cualquiera de las otra doce tiendas de recambios censadas en la ciudad.

La evolución de las empresas se puede apreciar magníficamente contemplando una perspectiva de diez años. Sumergirnos en los tarjeteros archivados de principios de los noventa puede ser un ejercicio fascinante para analizar qué han sido y dónde están (algunas ya no están y otras no existían entonces) las empresas del recambio. ¿Por qué ese negocio dejó de ser el líder de tal o cual renglón y esa otra empresa que hace diez años era de reciente creación, es ahora quien marca la pauta en mecánica? Prosperar es un verbo que se puede conjugar al margen de las crisis. Y afortunadamente, volviendo a los tres grupos de empresas, existen muy pocas que hayan desaparecido en los dos últimos años y, cuando lo han hecho, a veces ha sido más por motivos de fuerza mayor (jubilación o fallecimiento del titular) que por quiebra o incompetencia en el desarrollo del negocio (que también ha habido algún caso de amplia resonancia)

De cualquier forma, el considerable número de nuevas empresas reemplaza con creces a las que han cesado su actividad. El saldo es positivo. Con un parque de vehículos superior a los diecisiete millones de turismos, todos son clientes potenciales, directa o indirectamente, de uno o varios productos de la estantería de nuestro negocio.

Javier Merodio

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