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El vendedor de recambios

Sucedió hace ya algunos años. La acción se sitúa en un importante concesionario de una capital de provincia. Llegada la crisis, la empresa comenzaba a tener problemas económicos y decidió amortizar dos de los seis puestos de vendedor de vehículos nuevos de su plantilla comercial. La dirección de la empresa puso sobre la mesa una oferta económica y, como casi siempre sucede en esas ocasiones, uno de los seis se ofreció voluntario para el cese incentivado para, con los duros de la rescisión, dedicarse en cuerpo y alma a pensar en su próximo trabajo, mientras agotaba el subsidio de desempleo en cualquier bar de la ciudad. El resto de los vendedores -todos buenos comerciales- se aprestaron a defender con uñas y dientes su puesto de trabajo y, también como suele ser habitual, la empresa decidió prescindir del empleado con menor antigüedad. Con la fecha del cese ya fijada el gerente ofreció al vendedor la posibilidad de formar parte del departamento de recambios como vendedor. Sus compañeros le recomendaron que rechazara la oferta ya que, para ellos, era un desprestigio profesional además de una operación castigo. Al candidato a parado no le hacía gracia sustituir su flamante chamarra por una bata azul con el nombre de la marca de coches en la espalda y en el bolsillo de la izquierda. Afortunadamente, él había visitado talleres y se tomó la molestia de sondear entre sus clientes como veían el cambio, a la par de evaluar sus posibilidades comerciales futuras con esos mismos clientes.

Y fue uno de sus mejores clientes el que más le animó a dar el cambio y le sacó de dudas. "Cuando el vendedor de coches cierra una operación inmediatamente se centra en la siguiente, puesto que el cliente anterior tardará como mínimo cuatro, cinco o más años en volver a cambiar de coche. El vendedor de recambios, sin embargo, tiene que dar el callo ante su cliente día a día, puesto que se trata de una relación que se extiende en el tiempo y debe estar presidida por la seriedad, el servicio y el trato cordial. El cliente puede llegar a ser un amigo. Las empresas de automoción pueden con facilidad sustituir un vendedor por otro. Pero no es tan fácil reemplazar a un buen vendedor de recambios".

Finalmente nuestro personaje sí aceptó el cambio de departamento, decisión que el tiempo demostró fue acertada, ya que en pocos años llegó a convertirse, tras triunfar en su propia empresa, en un excelente y bien valorado jefe de recambios.

Javier Merodio

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