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Servicio
veinticuatro horas
El
transporte de material desde nuestra empresa hasta la del cliente,
o sea el porte, es una realidad cotidiana que, en un mercado de
oferta como el actual de postventa, en el que concurren muchos actores
con los mismos productos, papeles, argumentos y guiones, bien puede
marcar la diferencia entre mantener una cuenta o, por el contrario,
que la próxima pieza salga de la furgoneta de la competencia.
La
calidad de servicio es uno de los factores que producen más
conflictos entre proveedores y clientes, pudiendo derivar esas tensiones
a una ruptura de relaciones comerciales.
A nivel
de empresas fabricantes, importadoras y comercializadoras de productos
podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que España es
el país de la Unión Europea con una mayor sensibilidad
en el tema servicio. A los profesionales del recambio ya no les
sorprende contemplar la llegada de las cajas de material pedido
ayer al proveedor, aunque el almacén de su proveedor se encuentre,
en ocasiones, a centenares de kilómetros de la tienda. Lo
que sí sorprende, a estas alturas, es que todavía
quedan algunas empresas que no se han puesto las pilas en el capítulo
servicio; los pedidos no se preparan en el día y la agencia
de transporte elegida tampoco es la más rápida. Resultado:
el material puede tardar en llegar al cliente hasta una semana después,
obligando a éste a un mayor dimensionamiento del stock. La
selección de la agencia de transporte es fundamental para
conseguir una mínima competitividad en el servicio. La calidad
habrá de ser uniforme en todo el territorio y responder a
lo pactado en el contrato. De nada sirve que los plazos de entrega
sean correctos en Madrid o Barcelona si esa agencia martiriza con
su demoras y nos hace perder clientes en Andalucía o Galicia.
Es interesante saber si la mercancía viaja directa o destino
o en la ruta se efectúan distintas re-expediciones.
Recuerdo
el caso de una importante empresa de transporte -hoy extinta- que
a principios de los noventa daba sus últimos coletazos antes
del cierre definitivo, ofreciendo unos bajísimos y tentadores
precios en los portes. Hubo quien sucumbió al hechizo de
lo que prometía un importante ahorro en el capítulo
portes y empezó a trabajar con ella en algunas provincias.
Pero una vez analizada la calidad del servicio la empresa fue desechada
ante las quejas de los clientes: los paquetes tardaban hasta una
semana más que en la agencia habitual porque los vetustos
camiones -los más antiguos del sector- solo salían
cuando se completaban con el máximo de carga.
A nivel
de servicio desde las tiendas de recambios a talleres la competitividad
siempre es máxima y se mide no por días sino por minutos,
dadas las características del mercado y de los pedidos, casi
siempre realizados con la urgencia de tener el coche ya ubicado
en el elevador.
Javier
Merodio
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