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Cumpleaños feliz

La tienda de mi tocayo Javier cumple 25 años. Me lo dice, con voz trémula, entre emocionado y satisfecho, mientras le anuncio la próxima visita de un proveedor y amigo de su casa, que lo es curiosamente desde aquellos inicios.

La efemérides y el orgullo no disimulado de Javier por el cuarto de siglo de existencia del negocio contrasta y es la antítesis de los comentarios realizados por algún que otro profesional, en el sentido de que, dados los vientos que corren por el sector, el cuerpo pide plegar y dedicarse a otras actividades menos complejas y más gratificantes, como reflexionar sobre el futuro del sector en buena compañía, al sol, tumbado en las finas arenas de Maspalomas o en cualquier paraíso similar, que los hay, que sobre gustos no hay nada escrito, aunque al que a esto suscribe, canariófilo empedernido, es el primer ejemplo que se le ocurre y que plasma en la chuleta-boceto preartículo, una vulgar servilleta de papel de un área de servicio de autopista, apurando el último café del día y escuchando a los duendecillos de la inspiración que son quienes sugieren los temas al escritor, bloqueado creativamente ante un ordenador o un folio en blanco.

Y es que cinco lustros no pasan en vano. Primero, hay que tener salud física, mental y económica para aguantar y sobrevivir a todos los cambios habidos en este tiempo: evolución del mercado, adaptación a las nuevas normativas legales, reducción paulatina de márgenes comerciales, elección y participación en un grupo de compras, impulsión de nuevos puntos de venta (como es el caso de Javier), formación, coordinación y motivación del personal, reparto de funciones y búsqueda de un equilibrio duradero con los socios de la empresa...y un largo etcétera, incluido el aprender a digerir y superar todos los sapos y disgustos del negocio acumulados en ese largo período.

Pienso en todos aquellos negocios que existían cuando Javier abrió el suyo y que ya no están... por el motivo que fuera: quiebra, cambio de actividad, cesión de titularidad, jubilación o fallecimiento del titular sin una segunda generación dispuesta a continuar al frente de la tienda y mil causas posibles más que acabarían con el espacio tipográfico disponible y no podría reiterar mi felicitación a Javier y a Francisco por el 25º aniversario de su negocio, deseando poder vover a hacerlo, al igual que amigos y proveedores, en las bodas de oro.

Cumpleaños feliz.

Javier Merodio

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