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Méjico
Lindo
Se
impone, casi por obligación, al regreso del viaje que cada
año por ahora - desde hace seis- organiza Purflux, que al
ponerme a escribir haga referencia al mismo, aunque no una crónica
como ya he dicho en otras ocasiones, pero está tan cargado
de anécdotas, vivencias y amigos -doscientos sesenta y tres
este año- que de cualquier encuentro o momento sale tema
para llenar este folio. Lo que ya no es tan fácil ni tan
justo es centrarse en un protagonista, donde de alguna manera todos
y cada uno lo son.
Ganadores, subcampeones y terceros clasificados de mus, tenis, dominó,
aventureros de las excursiones, expertos buceadores o habilidosas
señoras comprando gangas en pesos o dólares (veníamos
de Méjico) que al traducirlo luego a euros dejaban de ser
tan ventajosas. Que se yo...
Claro,
que, según explicaron la noche de los premios, algunos participantes
en los campeonatos estaban mal inscritos. Así Pablo Díaz
que hizo pareja con Carlos Perera al mus, parece ser, según
Carlos, que en su pueblo estas partidas se ganan con una boina puesta
enfrente, y yo creo que lo que tenía que haber hecho Pablo
con su juventud y su cuerpo de atleta es haber participado en tenis
para obtener un éxito auténtico, no como el de aquel
que venció al campeón del mundo de boxeo y después
al campeón de Europa de ajedrez. Si bien aclaró que
había boxeado con el ajedrecista y había jugado al
ajedrez con el boxeador.
En
este ambiente creo que sí que vale aquello de que lo importante
es participar porque además "las derrotas no importan
a no ser que uno se rinda" y aquí seguro que no se rindió
nadie.
Quizás
en un exceso de suspicacia, como todos somos o podemos ser proveedores
o clientes, quepa pensar si alguien prefiere que se luzca el otro,
que viene a ser el colmo del refinamiento, y aquí, finos
todos, pero la honrilla lo primero. A pesar de que Borges aprendiera
en el Japón según cuenta Ruiz Quintano en una columna
de ABC "que se debe de procurar que el interlocutor sea quien
tenga razón y no uno".
Esto
será muy práctico en relaciones humanas y puede que
lo practiquen muy bien los japoneses, pero no entre nosotros, donde
todos, como decía al principio, merecemos o creemos merecer
el protagonismo. Aunque tampoco debe ser esto del todo cierto pues
conozco a uno que dice que se pone triste en las bodas por no ser
el protagonista y alegre en los entierros por lo mismo.
Quería
yo contar hoy aquí lo de las ocho langostas que alguien se
pidió de aperitivo antes de la paella (también para
ocho) las tequilas que nos alegraron las noches con Pepe Marcos,
Emilio Pérez de Repuestos Marpe de Avilés, Gregorio
de Lucas y muchos amigos más con nuestras respectivas, rodeados
de mariachis que al segundo corrido con la tercera tequila te arrancan
el grito de ¡chiguagua!. Quería contarlo, digo, con
todo tipo de detalles y resulta que como dice Joan Peret de Cecauto,
que también disfrutaba de este viaje, que me hace el honor
de leerme siempre y bien que se lo agradezco, que alguna vez se
me va el folio en la introducción y tengo que comprimir la
anécdota. Bueno Joan, pues como ves también hoy ,
así que aquí termino y el mes que viene más.
Vindemial
Aldea
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